domingo, 8 de mayo de 2011
DIA DEL PRIMO
Hoy también lo hacemos pero de otra forma.
La forma es RECORDAR a cada uno de nuestros primos y tenerlos presente en nuestro corazón.
Tenemos primos a los cuales vemos con más asiduidad, otros que nos comunicamos por teléfono, facebook, por blog, mail, o simplemente en las fiestas.
Todos ellos forman parte en mayor o menor medida de nuestra historia personal.
Esa historia personal siempre está marcada por una subjetividad y una carga emocional que nos hace ver a cada uno de ellos quizá distinto a como lo ven los otros.
Eso es lo bueno, ya que nos sirve para poder ver cosas que a veces no percibimos
En lo particular, generalmente a esta altura del partido, trato de extraer lo positivo y también la parte cómica que tenemos cada uno.
Creo que fue una linda idea crear "EL DIA DEL PRIMO" ya que nos obliga a recordarnos y saludarnos .
No puedo dejar de mencionar este año que me reencontré con los primos de Rosario a los cuales le habíamos perdido el rastro y que en la actualidad tengo una gran comunicación con ellos.
Tampoco NUNCA me voy a olvidar de recordar a Marcelo y a Laura, ya que cada día que pasa están más cerca en nuestros corazones.
Para el final es destacable recordar la gran predicción "apocalíptica" de la prima agorera Cristina que dijo que las futuras reuniones de primos tenían que ser con pasillos anchos así podíamos pasar con nuestros andadores sin molestarnos.
Por todo esto y mucho más FELIZ DIA DEL PRIMO PARA TODOS.
Y los invito a escuchar la música que adjunté: Meus primos.
lunes, 28 de marzo de 2011
Las primas escritoras
…bajo metros de la superficie. de Macarena Cuenca, el Martes, 22 de marzo de 2011 a las 0:52
El sol le pegaba en la coronilla de lleno. Abría los ojos tratando de absorber todo el calor necesario, se desperezaba llevando los brazos hacia arriba, los bajaba estirados, hasta la altura de los hombros, extendía los dedos de la mano que chocaban a diestra y siniestra con ladrillos, sentado como estaba, alargaba las piernas que tropezaban con otros ladrillos. Se paraba y empezaba a dar vueltas y vueltas y más vueltas, se mareaba, hasta sentir que el estómago se le estrangulaba. Frenaba y se reía, a carcajadas, imaginaba que la voz subía infinitamente y traspasaba el sol, se reprimía cuando su garganta quedaba al rojo vivo. Agotado por el esfuerzo, se dejaba caer al suelo húmedo de tierra y se inspeccionaba. Primero los dedos de los pies, después las piernas, así hasta el pecho, pasando por el largo de los brazos, contaba cuantos nuevos brotes surgían de su piel, medía el tamaño de los que ya estaban, no se acordaba cuando los vio por primera vez, creía que hacía mucho, como cinco mil soles y cuatrocientas lluvias. Todo su cuerpo estaba repleto de plantas y verdines, se creía árbol, se sentía dichoso porque no recordaba ninguno que tuviera la gracia de pararse, dar vueltas y chillar como él. Se alimentaba de la tierra, comía sus propios retoños, que arrancaba con delicadeza de su piel cuando al menos tenían el largo de su dedo meñique. Le satisfacía sentir la espalda contra el muro, era como un colchón de hojas en otoño. Pensaba en esta época y se reía en silencio, acompañado del movimiento espasmódico de hombros, porque tenía miedo de que, alguien, algún árbol, se diera cuenta de su descaro. Porque la idea de no perder ni una sola hoja, lo hacía importante, perenne, de esa manera se burlaba de ellos, que ni siquiera podían sacar sus raíces de la tierra. Después, bajaba la cabeza y en cuatro patas, buscaba en la tierra. Escarbaba, para encontrar lombrices, no le gustaban los bichitos negros, porque ya uno le había picado la lengua y en cuanto divisaba alguno, lo mataba, sintiéndose ajusticiado por su naturaleza de árbol frente a escarabajo. Así, él, árbol, pasa un tiempo definido por la lumbre del sol. Hoy el sol le pega en la coronilla de lleno. Abre los ojos, trata de absorber todo el calor necesario, se despereza llevando los brazos hacia arriba, los baja estirados, hasta la altura de los hombros, extiende los dedos de la mano pero no puede, sentado como está, alarga las piernas que tropiezan con ladrillos. Se para y siente como sus pies se hunden en la tierra hasta la altura de la rodilla, grita y ningún sonido emana de sus cuerdas vocales, en cambio, de sus ojos brotan perlas de sal, que cubren su cuerpo entero convirtiéndolo en corteza. Ya árbol moría el niño dentro del aljibe, veinte años, pasados, bajo metros de la superficie.
Durar, transitar, merecer, vivir (cuento corto) de Maruxa Laloka, el Domingo, 20 de marzo de 2011 a las 21:06
Durante días estuve tarareando y pensando, casi obsesionada, con una canción de las que solemos decir "clásicos". Es una canción tan emotiva, tan significativa, tan determinante para el camino en tránsito, que se erizan los vellos de mi cuerpo y llorar automáticamente. Por esos vericuetos de la vida, a mitad de la semana, me conecto la radio del celular en los oídos, subo al bondi, saco mi boleto, y la locutora dice: "tomemos un minuto de respiro... pensemos, meditemos, hagamos una pausa de conexión con nuestro interior. Les regalo tres minutos de calma, y si quieren, luego, llamen y comente qué les sucedió". Y en ese instante, comienza a sonar el tema que tanto rondaba mi cabeza, el cual ya era un foco fijo: "Honrar la vida" de la gran Eladia Blázquez. La piel se entumeció, mis sentidos quedaron atrapados íntegramente en esa música y en esa letra, y ya nada había a mí alrededor. De casualidad, logré sentarme -arte difícil en viaje de hora pico dentro de esta ciudad- y mi concentración se agudizó. Fueron los tres minutos más significativos de ese día... Pensé en tantas personas, en tantos caminos, en tantas enfermedades y miedos que nos atormentan, que mi alma fue como si se hubiera volcado al servicio de humanidad completa. Durante ese lapsus, mi esencia se dio en voluntariado a todo el mundo, a todas las ideas de conservación y evolución, a todas las convicciones sanas y perennes. Por sólo tres minutos, dejé de ser "yo" para convertirme en "todos y cada uno de ustedes". Entre las personas que pensé, estuvieron aquellas que me dejaron sin poder despedirnos, y también en las cosas / objetos que tuve y no tuve oportunidad de decir adiós; y allí mis lágrimas emanaron como un río que está apañado por una tormenta fuerte, donde ya no se sabe cuál es quien, y se desmadra del caudal. Lloré mucho, sin importarme la gente a mi lado. Lloré con comienzo y fin pero dentro del llanto, en mi mente las razones que se cruzaban ninguna ya conformaba tal angustia... y ahora me daba cuenta que mi llanto era inmanejable. Mil pensamientos a la vez tenía, razón tras motivo pasaban como en una pizarra, y a todas decía "no". El no que me decía por dentro, era que ninguna la sentía tan profunda como para justificar tal angustia. Y ahí lo comprendí, no soy más que emociones y angustias en este cuerpo; y si mi mente domina en aspectos negativos, es porque mis filtros de gradualidad de hechos reales y pensamientos ensimismados ya no accionan con cotidianeidad. O por lo menos, mis filtros están tan dañados, que encontrar las herramientas para repararlos o para conformar nuevos se hacen cada vez más inaccesibles. La canción culmina, y la locutora habla: "Espero que a ustedes les haya provocado algo de lo que nos sucedió aquí... (suspira) sin palabras. Pura emoción; vamos al corte y volvemos con más programa. Llamen!". En eso veo por la ventanilla, y ya estoy a seis paradas de bajarme. Voy preparando mis cosas, guardo el tejido que voy practicando, me maquillo rápido, y en cuanto vuelvo a ojear afuera, ya debo tocar el timbre y descender. Camino, voy llegando a mi trabajo. El día recién comienza, y yo ya me siento exhausta por todo lo vivido. Tengo mucho sueño y cansancio, debido a que la noche no fue buena. No quedan muchas alternativas: o trabajar y pasar el día, o volver sobre mis pasos y enrollarme como bicho bolita, sin querer enfrentarme. Se hicieron las 17:30hs, al fin, me voy a casa a disfrutar de lo que queda del día... a honrar mi vida desde mi pequeño espacio, con mi hijo y mi marido. Llorando en el regreso en bondi recordando lo vivido, pero también empiezo a hacerlo de felicidad cuando consciente vivo el presente que conformé. Abro la puerta, unas risas me esperan. "Sin palabras", yo también lo digo.
Una idea en Facebook
martes, 8 de marzo de 2011
DIA INTERNACIONAL DE LA MIJER
Cariñosamente.
martes, 1 de marzo de 2011
LOS PRIMOS DE ROSARIO
Los primeros que asomaron en nuestra conversación fueron "los tíos y los primos de Rosario" (los Balbuena) y la gran pregunta ¿que sería de ellos?. Nuestra mente nos remitía a más de cuarenta años atrás (que viejos que estamos!) y pensábamos en cómo podríamos contactarnos con ellos luego de tanto tiempo.
Me contó un poco su historia (ya la voy a ampliar para que todos ustedes la conozcan), la de sus hermanos Eduardo y Susy. También me pidió que la contactara con mi hermana y mis primos Any, Coco y Jorge. Así lo hice, y creo que ya han empezado a comunicarse por mail con ella.


lunes, 21 de febrero de 2011
La pedagogía de los pájaros
http://www.youtube.com/watch?v=GGvZunMcZnY
La escuela de la señorita Olga 1935/1950(Rosario-Santa Fe)
viernes, 18 de febrero de 2011
A 34 años...
sábado, 27 de marzo de 2010
LAURA EN SU JARDIN
Laura como ustedes saben era del 48 como Rolo y como yo. O sea fuimos de la misma generación y año. Sin embargo la relación que tuve con ella de chico hasta la adolescencia fue muy profunda. Fuimos muy amigos y cómplices, fundamentalmente en la segunda etapa , ya que por ser el primo más apegado a la familia Giudici (No te ofendas Rolo) era el que la acompañaba a las fiestas de 15 ó a los "asaltos", para "cuidarla".Cosa que apenas entrábamos en los salones cada uno hacía lo suyo, sin embargo también cada uno sabía con quien estaba el otro. Tambièn nos aprovechabamos de las/los Compañeras/os de ambos para elegir parejas ò filitos. Estos son los recuerdo más banales y graciosos, pero para mi Laura fue una hermana (como Ceci) ya que pasabamos vacaciones juntos y practicamente yo vivia en Esquiú. Hablabamos mucho y nos respetamos mucho. Y mucho es lo que tengo en común con ella y que sería largo de contar. Por eso no se si hice bien o mal escribir esto pero si se que tenía necesidad de gritar cuanto la extraño y seguir recordándola con una sonrisa aunque está se nuble con las lágrimas. Un beso Lauri.


