viernes, 17 de febrero de 2017

Se fue demasiado pronto... o simplemente era su tiempo de partir... cuando miro al cielo me gusta pensar que mira por nosotros... a diario lo recuerdo... mañana, tarde o noche... miro las estrellas y me acuerdo de un día cualquiera, un lugar, una canción, un aroma... que me hace creer que no ha partido del todo... y que nos mira desde su cielo

Simple Plan - Gone Too Soon [Español]

lunes, 2 de enero de 2017

EL PAVO REAL DEL 2017


FELIZ AÑO 2017 - ANTIGUA BENDICIÓN CELTA.
Que los pies te lleven por el camino hacia el encuentro de quien eres, porque la felicidad, es eso, descubrirte detrás de ti, sabiendo que el verdadero disfrute está en transitar ese camino.
Que los ojos reconozcan la diferencia entre un colibrí y el vuelo que lo sostiene, aunque se detenga, seguirá siendo un colibrí, y es importante que lo sepas, para que no confundas el sol con la luz, ni el cielo con la voz que lo nombra.
Que las manos se tiendan generosas en el dar y agradecidas en el recibir, y que su gesto más frecuente sea la caricia para reconfortar a los que te rodean.
Que el oído sea tan fiel a la hora de escuchar el pedido, como a la hora de escuchar el halago, para que puedas mantener el equilibrio en cualquier circunstancia y sepas escucharte y escuchar.
Que las rodillas te sostengan con firmeza a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente cuando llegue el tiempo del descanso.
Que la espalda sea tu mejor soporte y no lleves en ella la carga más pesada.
Que la boca refleje la sonrisa que hay adentro, para que sea una ventana del alma.
Que los dientes sirvan para aprovechar mejor el alimento, y no para conseguir la tajada más grande en desmedro de los otros.
Que la lengua exprese de modo tal las palabras que puedas ser fiel a tu corazón en ellas, conservando el respeto y la dulzura.
Que la piel te sirva de puente y no de valla.
Que el pelo le de abrigo a tus ideas, que siempre adornan más que un buen peinado.
Que los brazos sean la cuna de los abrazos y no camisa de fuerza para nadie.
Que el corazón toque su música con amor, para que tu vida sea un paso del universo hacia adelante.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Tierra le dieron una tarde horrible
del mes de julio, bajo el sol de fuego.

A un paso de la abierta sepultura,
había rosas de podridos pétalos,
entre geranios de áspera fragancia
y roja flor. El cielo
puro y azul. Corría
un aire fuerte y seco.

De los gruesos cordeles suspendido,
pesadamente, descender hicieron
el ataúd al fondo de la fosa
los dos sepultureros...

Y al reposar sonó con recio golpe,
solemne, en el silencio.

Un golpe de ataúd en tierra es algo
perfectamente serio.

Sobre la negra caja se rompían
los pesados terrones polvorientos...

El aire se llevaba
de la honda fosa el blanquecino aliento.

?Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,
larga paz a tus huesos...

Definitivamente,
duerme un sueño tranquilo y verdadero

Antonio Machado

sábado, 19 de noviembre de 2016

Palabras...
 
José Saramago (1922-2010)

“Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpas. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes. Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles. Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan,, imponen,segregan, eliminan. Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia. Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas. Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace.
Hay muchas palabras.
Y están los discursos, que son palabras apoyadas unas en otras, en equilibrio inestable gracias a una sintaxis precaria hasta el broche final: “Gracias. He dicho”. Con discursos se conmemora, se inaugura, se abren y cierran sesiones, se lanzan cortinas de humo o se disponen colgaduras de terciopelo. Son brindis, oraciones, conferencias y coloquios. Por medio de los discursos se transmiten loores, agradecimientos, programas y fantasías. Y luego las palabras de los discursos aparecen puestas en papeles, pintadas en tinta de imprenta —y por esa vía entran en la inmortalidad del Verbo. Al lado de Sócrates, el presidente de la junta domina el discurso que abrió el grifo fontanero. Y fluyen las palabras, tan fluidas como el “precioso líquido”. Fluyen interminablemente, inundan el suelo, llegan hasta las rodillas, a la cintura, a los hombros, al cuello. Es el diluvio universal, un coro desarmado que brota de millares de bocas. La tierra sigue su camino envuelta en un clamor de locos, a gritos, a aullidos, envuelta también en un murmullo manso represado y conciliador. De todo hay en el orfeón: tenores y tenorinos, bajos cantantes, sopranos de do de pecho fácil, barítonos acolchados, contraltos de voz-sorpresa. En los intervalos se oye el punto. Y todo esto aturde a las estrellas y perturba las comunicaciones, como las tempestades solares.
Porque las palabras han dejado de comunicar. Cada palabra es dicha para que no se oiga otra. La palabra, hasta cuando no afirma, se afirma: la palabra es la hierba fresca y verde que cubre los dientes del pantano. La palabra no muestra. La palabra disfraza.
De ahí que resulte urgente mondar las palabras para que la siembra se convierta en cosecha. De ahí que las palabras sean instrumento de muerte o de salvación. De ahí que la palabra sólo valga lo que vale el silencio del acto.
Hay, también, el silencio. El silencio es, por definición, lo que no se oye. El silencio escucha, examina, observa, pesa y analiza. El silencio es fecundo. El silencio es la tierra negra y fértil, el humus del ser, la melodía callada bajo la luz solar. Caen sobre él las palabras. Todas las palabras. Las palabras buenas y las malas. El trigo y la cizaña. Pero sólo el trigo da pan..." 
Saramago, José - De este mundo y del otro, Ed.Ronsel, 208 pag., 1997

domingo, 11 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Familia...

 

martes, 9 de agosto de 2016

Considera...sin condescender...


Considera mi duelo...

No te pido que me des un trato especial.
 No estoy enferma, no tienes que alejarte de mí, solo te pido que
 consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido lo peor que me pudo haber pasado.

Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
 ya que él vivió, vive aún en mí y es muy importante.
 Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
 Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.

Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
 Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
 Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastrozo para mí.
 Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones,
 aún estoy trabajando en ellas.
 No me obligues a estar contenta si me ves retraída, porque estoy pensando en mi hijo.

Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
 No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
 Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
 Por favor, no hagas comparaciones.

Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi
 duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
 Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
 a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
 Dame tiempo, no sé cuánto...

Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,

Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
 Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
 Tener raras dolencias y ser propensa a estar enferma.

Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos, yo los conozco.
 Solo te pido que consideres el momento oportuno.

Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
 No soy la misma.
 Jamás lo seré.
 Soy diferente, no soy como antes...."
Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
ya que él vivió, vive aún en mí y es muy importante.
Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.
Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastrozo para mí.
Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones,
aún estoy trabajando en ellas.
No me obligues a estar contenta si me ves retraída, porque estoy pensando en mi hijo.
Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
Por favor, no hagas comparaciones.
Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi
duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
Dame tiempo, no sé cuánto...
Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,
Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
Tener raras dolencias y ser propensa a estar enferma.
Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos, yo los conozco.
Solo te pido que consideres el momento oportuno.
Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
No soy la misma.
Jamás lo seré.
Soy diferente, no soy como antes...."

sábado, 9 de julio de 2016

 200 años...


lunes, 16 de mayo de 2016

FAMILIA...