domingo, 11 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Familia...

 

martes, 9 de agosto de 2016

Considera...sin condescender...


Considera mi duelo...

No te pido que me des un trato especial.
 No estoy enferma, no tienes que alejarte de mí, solo te pido que
 consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido lo peor que me pudo haber pasado.

Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
 ya que él vivió, vive aún en mí y es muy importante.
 Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
 Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.

Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
 Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
 Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastrozo para mí.
 Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones,
 aún estoy trabajando en ellas.
 No me obligues a estar contenta si me ves retraída, porque estoy pensando en mi hijo.

Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
 No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
 Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
 Por favor, no hagas comparaciones.

Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi
 duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
 Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
 a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
 Dame tiempo, no sé cuánto...

Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,

Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
 Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
 Tener raras dolencias y ser propensa a estar enferma.

Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos, yo los conozco.
 Solo te pido que consideres el momento oportuno.

Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
 No soy la misma.
 Jamás lo seré.
 Soy diferente, no soy como antes...."
Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo,
ya que él vivió, vive aún en mí y es muy importante.
Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él.
Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.
Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.
Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.
Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastrozo para mí.
Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones,
aún estoy trabajando en ellas.
No me obligues a estar contenta si me ves retraída, porque estoy pensando en mi hijo.
Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre.
No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti.
Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento.
Por favor, no hagas comparaciones.
Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi
duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.
Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años,
a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.
Dame tiempo, no sé cuánto...
Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas,
Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.
Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir.
Tener raras dolencias y ser propensa a estar enferma.
Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos, yo los conozco.
Solo te pido que consideres el momento oportuno.
Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.
No soy la misma.
Jamás lo seré.
Soy diferente, no soy como antes...."

sábado, 9 de julio de 2016

 200 años...


lunes, 16 de mayo de 2016

FAMILIA...

domingo, 8 de mayo de 2016

 
Vida...
 
 
 
 

domingo, 27 de marzo de 2016

La Pascua...

 Significa...
 
Pascua significa paso. Das un paso, y hay Pascua. Tu propio paso, como el de Jesús, un paso humano, un paso divino. Podés elegir: Dar un paso al frente y ser valiente, sin miedo a decir "soy yo". Dar un paso al costado y correrte de un lugar de dolor, de castigo, de inferioridad. Dar un paso y alejarte del precipicio. Dar el paso de declarar la paz. Dar el paso de regresar a tu ser más original.
Pasar de largo cuando quieren hacerte enojar. Pasar y entrar, y sentirte como en casa. Dejar de andar de paso, y encontrar tu espacio. Asumir lo que te pasó. Dejar que se te pase. Dejar que vuelva a pasar. Dejar pasar y perdonar. Pedir perdón por lo que pasó. Pasar un buen momento, pasarla bien, y disfrutar sin ansiedad ni culpa. Dejar que te pase lo que nunca te pasa. No esperar que pase: hacer que pase. Pasar y no quedarte. Pasar y quedarte. Pasar un rato con alguien. Pasar la vida con alguien.
Repasar los pasos que diste, y volver a pasar. Pasar lo pisado y pisar lo pasado. Recorrer el salón de los pasos perdidos. Pasar revista de los pasos dados y por dar. Ensayar pasos de baile, y bailar con la mas fea, o con la mas linda. No pasártela quejándote. Pasar de la protesta a la propuesta. Pasar el ritual por lo vital. No pasarte de vueltas. Aceptar que todo pasa. No "estar de paso" por la vida: pasar y dejar huellas. Apurar el paso, o enlentecerlo. Seguirle el paso a la vida.
Acompañar a alguien en sus primeros pasos. O en sus últimos pasos. Crecer a pasos agigantados. O crecer pasito a pasito. Pero crecer igual. Pasar las mil y una. Y seguir pasando, a pesar de todo. Pagar el peaje y pasar, aunque cueste. Encontrar un pasadizo y salir. Sacar un pasaje y pasear. Hacer un pase de magia y desaparecer. O reaparecer. Hacer que se le pase a alguien el hambre, el frío, la tristeza. Dar un paso de fe, y caminar sobre el agua. Dar un paso de esperanza, y saber que habrá una mano extendida cuando dudemos.
Dar un paso de amor, y abrazarnos en el hogar. Pasar de la muerte a la vida. Resucitar. Pascua es paso. Elegí cuál vas a dar, y la Pascua será felicidad!!!
 

martes, 15 de marzo de 2016

miércoles, 17 de febrero de 2016

Mañana... a 39 años...



jueves, 4 de febrero de 2016

Interior...


A veces...


A veces, sentimos malestar pero no sabemos lo que nos pasa.
"Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. Por eso nos pasa lo que nos pasa"
decía Ortega y Gasset.
Para saber lo que nos pasa es necesario mirar dentro de nosotros mismos, comprendernos a nosotros mismos, hacernos íntimos con nosotros mismos, clarificar nuestras aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero propósito de nuestra existencia.